Mientras el mundo vive el boom del fútbol femenino, la realidad chilena nos recuerda que la visibilidad sigue siendo un campo de batalla. La historia nos exige mirar no solo el juego, sino también quién tiene el poder de mostrarlo.
El fenómeno y la paradoja
En la actualidad, estamos viviendo uno de los fenómenos más importantes en relación con el fútbol femenino. Su popularidad ha comenzado a llamar la atención de la opinión pública y los medios de comunicación, consiguiendo la difusión que merecen las atletas que dedican su vida a esta actividad. Sin embargo, nos enfrentamos a una contradicción evidente, siendo el fútbol (masculino) el deporte con más impacto económico y seguidores del mundo, donde los medios se pelean los derechos de cobertura, ¿por qué la categoría femenina lleva tantas leguas de atraso en este aspecto?.
No es moda, es Historia
Es vital entender que esta situación no es tan reciente como pareciera. A pesar de que las ligas actuales parecen novedosas, la historia es larga, ya que no mucho tiempo después de la creación de este deporte en Inglaterra, las mujeres también comenzaron a jugarlo. Hitos como el Mundial de Fútbol de mujeres realizado en México en 1971 1, o la organización del club «Flor de Chile F.C.», fundado en Chile el 10 de junio de 1918, demuestran que el fútbol de mujeres ha tenido una larga historia en el continente 2. Sin embargo, el desarrollo de más de 100 años de fútbol femenino ha tenido contadas experiencias de masificación debido a un factor de género que margina lo femenino de espacios socialmente masculinizados. Está temática ha sido abordada principalmente desde investigaciones periodísticas, y en algunas ocasiones desde perspectivas sociológicas, o desde la psicología deportiva, pero ha sido poco estudiada desde la historia del deporte, aunque esperamos que esto cambie. Consideramos importante visibilizar esta realidad y dar valor a las investigaciones que han contribuido a estudiar este fenómeno. Lo que hoy vemos en el fútbol femenino son los frutos de generaciones que desafiaron los cánones. Ligas como la brasileña o las europeas han sido espacios para el desarrollo de figuras como Marta Viera da Silva3 o Aitana Bonmatí4, contratos millonarios como el de Olivia Smith5 jugadora del Arsenal. Incluso recientemente, la Champions League femenina logró vender derechos a gigantes como ESPN/Disney, masificando su visualización. Pero, ¿pasa lo mismo en nuestra realidad local?
La importancia de la memoria.
La falta de cobertura tiene consecuencias históricas: lo que no se ve, se olvida. Un ejemplo doloroso es la Copa Libertadores femenina 6 de 2012 ganada por Colo-Colo. Fue el tercer título internacional en la historia del país en este deporte, tanto femenino como masculino, una hazaña de un equipo joven con una incipiente Tiane Endler en el arco. Sin embargo, no es posible encontrar registro de esto en archivos de diarios o televisión, y todavía el día de hoy existe poca difusión de esta historia relevante para el fútbol nacional. Esta invisibilización afecta la valoración de las deportistas y perpetúa la brecha que limita a niñas y jóvenes a desenvolverse en estos espacios. Desde los estudios de género se postula que existe una precarización histórica donde la industria del fútbol y las instituciones públicas del deporte consideran a las mujeres como deportistas de segunda categoría.
La realidad chilena actual: un paso adelante, dos atrás
Aquí es donde la brecha en la representación mediática se vuelve crítica. Mientras Colo-Colo destaca internacionalmente y el canal de televisión Chilevisión transmitió sus partidos de la Copa Libertadores, el torneo nacional sufre un retroceso alarmante. En tres años, pasamos de transmisiones en TNT Sports, a una plataforma de streaming, y finalmente a que los clubes deban hacerse cargo, provocando que la mayoría de los encuentros ya no sean transmitidos.
Esta falta de seriedad institucional quedó patente cuando Yanara Aedo, capitana de la selección, emplazó a Conmebol pidiendo VAR7 para la Copa América, una carencia impensable en un torneo masculino.
El deber de la Historia
Como investigadoras, estamos invitadas a reducir esta brecha en el conocimiento y valoración del deporte femenino. Tal como nos interpeló Joan Scott hace 20 años, al proponer el género como una categoría útil para el análisis histórico8. Debemos emplear esta perspectiva para analizar cómo se ha construido culturalmente en el fútbol masculino y femenino.
La historia del deporte debe asumir una perspectiva de género para entender mejor las dinámicas políticas, sociales y culturales asociadas al fútbol en Chile y el mundo.Las jugadoras ya se abrieron paso en la cancha contra todo pronóstico; ahora nos toca a nosotras asegurar que su historia sea contada.
Pero no todo es negativo, actualmente existen investigadoras en nuestro país que han centrado sus investigaciones en la historia del fútbol femenino. Por ejemplo, Carolina Cabello Escudero, socióloga e historiadora, candidata a Doctora en Historia de la PUCV es autora de la investigación sobre el club “la Flor de Chile F.C”. Otra colega que ha realizado una interesante investigación sobre el tema es Paz Ramirez Castro, licenciada en historia de la Universidad de Chile, quien ha analizado las formas de representación de las futbolistas de la selección chilena en la prensa durante las eliminatorias de 19919. Ramírez Castro presentó su trabajo en el congreso Históricas, un espacio organizado en el Instituto de Historia de la PUCV para hablar de la historia de las mujeres desde diversas perspectivas. Por último, debemos destacar espacios de intercambio interdisciplinario como la Corporación de Estudios Sociológicos del Fútbol, que en nuestra región de Valparaíso está abriendo espacios para los estudios sociales del deporte, con perspectiva de género. Más lugares como estos se están dando alrededor del mundo, y en particular en América Latina para el crecimiento de este campo de estudio, esperando aportar a la democratización del conocimiento y el fomento de la representación de sujetos marginados en la historia.
1 Pérez Uriarte, Giovanni Alejandro. “El campeonato mundial de futbol femenil de 1971: un hito en la historia del deporte en México”. Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, n.º 69, 2024, pp. 219-247
2 Cabello, Carolina. “La Flor de Chile F. C.”. Asifuch, 2022. http://asifuch.cl/la-flor-de-chile-f-c/
3 Marta Vieira da Silva (1986) Futbolista brasileña, referente internacional de este deporte, la única elegida seis veces mejor jugadora del mundo por la FIFA, manteniendo el título de la mayor goleadora de la Copa Mundial hasta el día de hoy.
4 Aitana Bonmatí (1998) Futbolista de F.C. Barcelona, referente de este equipo, ha sido premiada con el balón de oro femenino en tres ocasiones consecutivas, en los años 2023, 2024 y 2025.
5 Olivia Smith (2004) Futbolista canadiense, con ascendencia jamaiquina, chilena y peruana, tiene el récord del fichaje más caro de la historia del fútbol femenino, tras unirse al equipo inglés Arsenal, por 1 millón de libras a mediados del presente año 2025.
6 La Copa Libertadores femenina es el principal torneo de fútbol femenino de la región, organizado por la Confederación Sudamericana de Fútbol, creada en 1960.
7 VAR, sigla de “Video Assistant Referee”, según la FIFA este es el sistema de video arbitraje, oficialmente incluído en el reglamento en el año 2018, para el mundial de Rusia del mismo año, es el encargado de disminuir los errores humanos asociados a esta labor, aportando la opción de revisar, por medio de cámaras y herramientas tecnológicas, faltas y situaciones propias de la labor arbitral como el offside, es usual que sea obligatorio tanto en torneos locales, como en competencia internacionales, con algunas excepciones como la mencionada.
8 Scott, Joan W. “El género: una categoría útil para el análisis histórico”. Lamas, Marta (comp.). El género: la construcción cultural de la diferencia sexual. México, PUEG, 1996, pp. 265-302.
9 Ramírez Castro, Paz. “Linduras salen a la cancha a ganarse camiseta de la Roja”: el fútbol femenino en la prensa chilena durante las eliminatorias de 1991. Seminario de Grado de Licenciatura en Historia, Universidad de Chile, Santiago, 2024.
