Disputas en el tablero internacional; Impacto de los conflictos internacionales en el proceso electoral de Estados Unidos

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Publicado en 10 octubre, 2024

El mundo puede ser comprendido como un tablero de ajedrez en constante movimiento, en el cual las tensiones internacionales impactan no solo a las naciones involucradas, sino también a actores externos. Para Estados Unidos, una potencia global, los conflictos internacionales no son solo noticias en el exterior, sino que poseen repercusiones directas en su política interna. A medida que se aproxima la elección presidencial de 2024, la cual se perfila como uno de los eventos políticos más cruciales de la época,  la influencia de los conflictos internacionales está comenzando a manifestarse en el discurso político, los candidatos y en las percepciones de los votantes. ¿De qué manera los eventos en Europa del Este, el Pacífico y el Medio Oriente están moldeando el panorama electoral?

La política exterior ha desempeñado un papel clave en numerosas elecciones presidenciales de Estados Unidos. Durante la Guerra Fría, el temor a la expansión comunista y el enfrentamiento con la Unión Soviética configuraron el discurso político, de los líderes como lo demuestran las campañas de John F. Kennedy y Richard Nixon[1]. En la década de 1980, Ronald Reagan basó gran parte de su reelección en 1984 en una postura firme ante la URSS, promoviendo una política de “paz a través de la fuerza”. Más recientemente, las guerras en Irak y Afganistán transformaron el debate electoral. En 2004, la reelección de George W. Bush se vio influenciada por la percepción de su manejo de la guerra contra el terrorismo, mientras que Barack Obama, en 2008, se benefició del creciente descontento con las intervenciones militares prolongadas en Medio Oriente. La retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán en 2021, bajo la administración Biden, también reavivó las críticas y el escrutinio público sobre el costo de las intervenciones extranjeras.

En este sentido, los conflictos internacionales no solo definen la agenda de los debates, sino que también influyen en cómo los candidatos proyectan su liderazgo y capacidad para manejar crisis globales. A solo 40 días de la elección de 2024, las tensiones geopolíticas actuales seguirán este patrón, jugando un rol decisivo para la narrativa política del país.

En el ciclo electoral de este año, Estados Unidos se enfrenta a un panorama internacional particularmente convulso. Dentro de los conflictos más significativos está la guerra en Ucrania, que ya lleva más de 2 años, y que ha situado a Rusia nuevamente en el centro de la política global y ha reavivado tensiones geopolíticas reminiscentes de la Guerra Fría. La administración de Biden ha sido uno de los principales aliados de Ucrania, proporcionando apoyo militar y financiero, una postura que ha sido elogiada por algunos sectores como una defensa de los valores democráticos, pero criticada por otros que lo ven como una carga económica[2] o un riesgo de escalada militar con Rusia. Este conflicto ha generado un debate intenso dentro del mundo republicano, donde algunos, como Donald Trump, han abogado por una política exterior más aislacionista, criticando la intervención de Estados Unidos en asuntos extranjeros.

El Indo-Pacífico es otra región donde las tensiones han aumentado considerablemente. La creciente influencia de China, sus lazos cada vez más fuertes con Rusia y su postura cada vez más agresiva respecto a Taiwán ha preocupado a los estrategas estadounidenses. La posibilidad de un conflicto directo como una invasión China hacia la isla de Taiwán es una preocupación latente que podría cambiar radicalmente la política exterior de Estados Unidos en los próximos años. Los candidatos presidenciales, tanto demócratas como republicanos, han tenido que definir sus posturas respecto a cómo gestionar las relaciones con China[3], un tema que resuena en la base de votantes preocupados por la competencia económica y la seguridad nacional.

Por último, el reciente conflicto en Oriente Medio, avivado por las tensiones entre Israel, Hamas y actores como Irán o Hezbollah, sigue siendo un punto focal. Las políticas estadounidenses hacia sus aliados en la región, y cómo manejen las crecientes tensiones entre chiítas, sunitas y la población israelí, impactan profundamente en la comunidad árabe y judía dentro de Estados Unidos[4]. Las encuestas recientes muestran que los votantes están cada vez más preocupados por el impacto económico y de seguridad de estos conflictos[5]. Es posible inferir que un porcentaje significativo de los votantes republicanos y demócratas ve la política exterior como un tema crucial que influye en su decisión electoral. De cara a las elecciones presidenciales de 2024, los candidatos han comenzado a diferenciarse claramente en cuanto a sus posturas respecto a los conflictos internacionales. La política exterior se ha convertido en un campo de batalla en el que los aspirantes intentan ganar terreno ante el electorado que, si bien se encuentra enfocado en temas internos como la economía y el empleo, ve en los conflictos internacionales una amenaza para la estabilidad y seguridad nacional[6].

El presidente Joe Biden y la Vicepresidenta -y candidata- Kamala Harris han defendido su manejo respecto a la guerra en Ucrania, argumentando que el apoyo a Ucrania resulta crucial para defender los principios democráticos frente a las autocracias. Harris ha buscado presentarse como una figura que representa la renovación dentro de la Casa Blanca, destacando que su rol como la primera mujer en su puesto le permitiría jugar un rol similar al de personajes como Angela Merkel, lo cual junto a sus capacidades le podrían permitir formar coaliciones internacionales. No obstante, algunos críticos, tanto dentro como fuera de su partido, han cuestionado el coste de este apoyo y su impacto en los recursos estadounidenses.

En el lado republicano, el discurso se ha diversificado. Donald Trump ha reafirmado su famosa política de «América primero», sugiriendo que el papel de Estados Unidos en estos conflictos internacionales debería ser limitado. Ha sido crítico hacia la ayuda a Ucrania y ha propuesto una mayor diplomacia con Rusia, en un intento de desescalar las tensiones. Por otro lado, candidatos más tradicionales, como Nikki Haley o Mike Pence, han mantenido una postura más intervencionista, abogando por una política exterior firme que proyecte poder militar y diplomático.

Desde el campo demócrata progresista, algunos candidatos y líderes, como Bernie Sanders o Alexandria Ocasio-Cortez, se han presentado como críticos hacia la intervención militar y el gasto en defensa, proponiendo centrarse más en temas sociales y en la diplomacia. La manera en que los candidatos aborden estos conflictos puede ser determinante en sus campañas, particularmente para los votantes indecisos en los famosos “Swing States”[7], quienes sopesan entre mantener el liderazgo global de Estados Unidos o redirigir los recursos hacia temas domésticos.

A medida que se aproximan las elecciones presidenciales de este año, los conflictos internacionales siguen siendo un eje clave en el debate político de Estados Unidos. La guerra en Ucrania, las tensiones en el Indo-Pacífico y las crisis en Medio Oriente no solo afectan la política exterior de este país, sino también la dinámica electoral, influyendo en cómo los candidatos se posicionan y cómo los votantes evalúan su liderazgo. Aunque la economía y las políticas internas siempre ocupan un lugar central en las campañas, la percepción del papel de Estados Unidos en el mundo puede inclinar la balanza.

Los votantes, preocupados por la seguridad nacional y el papel de Estados Unidos como potencia global, esperan que los candidatos ofrezcan soluciones claras y viables. Las diferencias en las posturas sobre estos conflictos podrían definir no solo quién ocupará la Casa Blanca en 2025, sino también el rumbo de la política exterior estadounidense en un mundo cada vez más multipolar y volátil. En última instancia, la interconexión entre el tablero internacional y la política interna de Estados Unidos es más fuerte que nunca, y su impacto en el proceso electoral de 2024 será innegable[8].


[1] Ellis, Sylvia. «Leadership Experience in the Cold War:». En US Presidential Elections and Foreign Policy, 128–53. The University Press of Kentucky, 2017. https://doi.org/10.2307/j.ctt1mmft1g.9.

[2] «War in Ukraine: Wide Partisan Differences on U.S. Responsibility and Support». Pew Research Center, 29 de julio de 2024. https://www.pewresearch.org/politics/2024/07/29/war-in-ukraine-wide-partisan-differences-on-u-s-responsibility-and-support/.

[3] Lin, Bonny. «U.S. Policy toward China and Taiwan». CSIS: Center for Strategic & International Studies, 26 de septiembre de 2024. https://www.csis.org/analysis/us-policy-toward-china-and-taiwan.

[4] Barnes, Joe. «How Will Gaza and Ukraine Shape the 2024 US Presidential Election? | Baker Institute». Baker Institute, 17 de junio de 2024. https://www.bakerinstitute.org/research/how-will-gaza-and-ukraine-shape-2024-us-presidential-election.

[5] Stokes, Bruce. «The Role of Foreign Policy in the 2024 US Election». GMFUS, 20 de febrero de 2024. https://www.gmfus.org/news/role-foreign-policy-2024-us-election.

[6] Cox, Michael. «How foreign policy might impact the outcome of the US election». Chatam House, 6 de marzo de 2024. https://www.chathamhouse.org/2024/03/how-foreign-policy-might-impact-outcome-us-election.

[7] Los llamados “Swing States” en la política estadounidense son estados que no presentan una tendencia marcada hacia demócratas o republicanos, por lo que son disputados por su importancia para conseguir votos. Para más información ver el siguiente video: https://cnnespanol.cnn.com/video/voto-latino-swing-states-usa-elecciones-ush-orix

[8] Cha, Victor. «Foreword: An Election of Global Consequence». CSIS: Center for Strategic & International Studies, 26 de septiembre de 2024. https://www.csis.org/analysis/foreword-election-global-consequence.

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